Quién no se equivoca?
Todos debemos y podemos equivocarnos. Desde que todos lo hacemos, EL ERROR ES EL MAESTRO POR EXCELENCIA, “equivóquense en la ciencia ” que luego será experiencia.
Quien teme al error, teme al crecer, ya que el temor nos paraliza, nos hace inoperantes. He cometido no sé qué cantidad de errores en mi vida (creo que muchos), y aunque no lo crean estoy orgulloso de ellos, ya que me han dado un gran cúmulo de experiencias, y ¿saben qué? jamás cometí uno solo de ellos queriendo hacerlo, siempre lo hice por ERROR.
Pero que es el error…???
En la perspectiva constructivista, el error es la expresión de una forma de conocimiento. “El error no es sólo el efecto de la ignorancia, de la incertidumbre, del azar como se cree en la teorías empiristas o conductistas del aprendizaje, sino el efecto de un conocimiento anterior, que tenía su interés, su éxito, por que, ahora, se revela como erróneo, o simplemente inadaptado. Los errores de este tipo no son erráticos ni imprevisibles ; están constituidos como obstáculos. Tanto en el funcionamiento del maestro como en el del alumno, el error es constitutivo del sentido del conocimiento adquirido” (BROUSSEAU, 1983).
El error es considerado de diferentes formas, a continuación se muestra una síntesis de algunas corrientes:
| Aspectos considerados | Los referentes platónicos | Los referentes logicistas | Los referentes constructivistas Brousseau |
| El error: Interpreta-ción de la/s causa/s de los errores. Cómo corregirlos. | En este modelo no hay lugar para el error. Es considerado como un signo de la imperfección del alumno (no presta atención, no obedece al profesor, no ve el placer en el conocimiento). | La matemática, considerada ciencia exacta, no puede dar lugar al error. | Un error manifiesta la distancia al saber o la presencia de un saber diferente y no la ausencia de saber. El error ofrece una vía de acceso al estado de saber del alumno. |
Aprendemos, sobre todo, por nuestros errores : nos obligan a reflexionar.
¡Somos tan indulgentes en lo tocante a nuestros errores, cualquiera que sea su precio !
¿Por qué no serlo también respecto a los errores de nuestros alumnos? Si lo hiciéramos, frecuentemente sabríamos disculpar a los más vulnerables y más escrupulosos.
Hay una pedagogía, bien intencionada, que pretende obtener siempre una respuesta exacta y segura del alumno a toda pregunta que se le haga. El error es acechado, para ser denunciado, borrado, extirpado, lo más rápidamente posible, como una falta impura.
Sucede que este culto por la buena respuesta conduce a un conocimiento que es un verdadero adiestramiento. En matemática, no es suficiente disponer, bajo un estímulo, de una respuesta exacta ; es necesario también comprender la razón de la respuesta que se da.
Hasta que un alumno no nos ponga en guardia por una respuesta equivocada, sólo tenemos la presunción de que su comprensión es la correcta.
Respuestas o afirmaciones inexactas pueden provenir simplemente de que el alumno dice cualquier cosa, lo primero que le ha pasado por la cabeza ; pero puede suceder también que tales afirmaciones se deban a que el alumno tiene una forma de comprensión, un marco de pensamiento, diferentes de los nuestros. En este caso, captar el porqué de lo que ha dicho es comprender como ha pasado.
Excelente tópico de discusión. Entiendo que un análisis histórico de la percepción del error en el proceso de enseñanza y aprendizaje es en escencia un análisis de la evolución de la sociedad. Mientras que en el siglo XIX el error era inaceptable en cualquier disciplina, si hay algo que la humanidad ha aprendido en el último siglo es a tener la humildad de reconocer nuestra innegable capacidad de equivocarnos. Y de aprender de esas equivocaciones.
Quienes trabajamos en disciplinas como la informática y la matemática pronto aprendemos que el error está presente continuamente en nuestras acciones, y el punto central de nuestra visión al respecto consiste, antes que en no cometer errores, saber cuál es el camino que vamos a recorrer para rectificarlos cuando aparezcan.
La práctica en el aula, así como la práctica profesional, me ha enseñado que la inclusión del tratamiento pedagógico del error es fundamental. Más nos dicen las equivocaciones de nuestros alumnos que sus aciertos, ya que el error siempre es auténtico.
Como decían los integrantes del equipo de desarrollo de tecnología espacial de la antigua Rusia, "más nos enseña un lanzamiento fallido que diez lanzamientos exitosos".
2 comentarios:
luka odonto. Tienes alguna forma de charlar contigo
Saludos
Mira Gustavo, te dejo mi email para charlar si quieres...
odonto.segundageneracion@gmail.com
Q' sts bn...
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